Nymphaea thermarum
Nymphaea thermarum es el nenúfar más pequeño del mundo y la única Nymphaea que crece en barro húmedo en lugar de hacerlo dentro del agua.
Información de la especie
- Nombre científico: Nymphaea thermarum Eb.Fisch.
- Nombre(s) vulgar(es): Ninguno de momento. En Kew estamos empezando a llamarlo "nenúfar enano ruandés" pero no es un nombre oficial.
- Estado de conservación: Extinguido en estado silvestre.
- Hábitat: Barro húmedo creado por desbordamiento de un manantial termal de agua dulce, donde el agua se ha enfriado a 25 ˚C.
- Usos principales: Esta especie ha sido siempre tan rara que nunca se ha conocido uso alguno.
- Riesgos conocidos: Ninguno conocido.
Taxonomía
- Clase: Equisetopsida
- Subclase: Magnoliidae
- Superorden: Nymphaeanae
- Orden: Nymphaeales
- Familia: Nymphaeaceae
- Género: Nymphaea
Acerca de esta especie
Este nenúfar "termal", que crecía en torno a manantiales termales de agua dulce, fue descubierto en 1987 por el botánico alemán profesor Eberhard Fischer de la Universidad de Coblenza-Landau. Se conoce de una sola localidad en Mashyuza, en el sudoeste de Ruanda. Sin embargo, desapareció de allí hace unos dos años debido a la sobreexplotación de los manantiales termales que alimentaban este frágil hábitat. La interrupción de la llegada de agua a la superficie, ocasionó la desecación de los pocos metros cuadrados donde crecía esta especie, y no se conoce ninguna planta que haya sobrevivido en estado silvestre.
Geografía y distribución
Antes de extinguirse en su estado silvestre, Nymphaea thermarum se encontraba en Mashyuza, sudoeste de Ruanda (África). En la actualidad todas las plantas existentes son cultivadas en Kew y en Alemania.
Descripción
Nymphaea thermarum cultivada en Kew (Imagen: Andrew McRobb, RBG Kew)
Un pequeño nenúfar, que forma rosetas de 10-20 cm de anchura con hojas (láminas) de color verde vivo con el pecíolo corto. Las hojas pueden medir apenas 1 cm de diámetro. El ápice de crecimiento central se entierra en el barro húmedo, impidiendo que las hojas nuevas se sequen antes de desplegarse.
Las flores son blancas con estambres amarillos y puede ser autopolinizadas. Se abren temprano por la mañana y se cierran al principio de la tarde. Las flores se encuentran verticalmente, unos pocos centímetros por encima de la planta, pero una vez que han terminado su ciclo de floración, el pedúnculo se curva para que el fruto esté en contacto con el barro húmedo. Una vez que madura, el fruto se disuelve para liberar las semillas. Su reproducción es solamente por semillas.
Amenazas y conservación
La única población de esta especie ha desaparecido como consecuencia de la sobreexplotación del manto acuífero que alimentaba el manantial termal que mantenía a las plantas húmedas y a una temperatura constante.
Sin embargo, como ahora esta especie se multiplica y cultiva fácilmente en Kew, y el agua del manantial sigue fluyendo (aunque sea secuestrada antes de llegar a la superficie), existe la posibilidad de restaurar el lugar y reintroducir Nymphaea thermarum en Ruanda.
Usos
Esta especie ha sido siempre tan rara que nunca se ha conocido uso alguno. No obstante, Nymphaea thermarum podría tener posibilidades como progenitor de híbridos ornamentales, con la ventaja de producir plantas diminutas que no necesitan un estanque para crecer y florecer. Algunas otras especies de nenúfares se utilizan localmente como fuente de alimentación, como las semillas de Euryale ferox en Asia y algunas especies australianas que consumen habitualmente las poblaciones aborígenes. Sin embargo, algunas de las aproximadamente 50 especies de nenúfares son tóxicas si se consumen grandes cantidades.
Cultivo
Se trata de una especie curiosa de nenúfar ya que no crece en aguas profundas. Hay que llenar hasta arriba una maceta pequeña con marga fina y colocarla después en un recipiente estanco más ancho y ligeramente más alto que la maceta. El recipiente se llena después de agua exactamente hasta el nivel de la parte superior de la maceta y la tierra. Una vez que la tierra esté húmeda y se haya asentado, se saca del recipiente estanco y se esparcen las semillas sobre la superficie. El nivel del agua es crucial (no debe bajar más de 2 mm ni subir más de 0,5 mm) y las semillas deben permanecer mojadas pero muy cerca de la superficie para que cuando germinen queden expuestas al aire. Hay que mantener las plántulas a 22-26 ˚C y pronto brotarán las primeras hojas. Las plántulas deben ser expuestas a pleno sol. Finalmente se repican en macetas individuales cuando son lo bastante grandes para manipularlas (generalmente cuando hay cinco hojas de 5 mm de diámetro). Unos meses más tarde deben aparecer las flores.
Esta especie en Kew
Hay más de 50 plantas de Nymphaea thermarum en la Colección Viva de Kew, que es el único lugar del mundo en el que se multiplican periódicamente y en grandes cantidades.
Regreso del borde de la extinción
Carlos Magdalena, el principal "descifrador de claves" para la multiplicación de la especie en Kew, con el diminuto nenúfar (Imagen: Andrew McRobb, RBG Kew).
El horticultor Carlos Magdalena, el principal "descifrador de claves" para la multiplicación de la especie en Kew, ha resuelto el enigma del cultivo de un raro nenúfar africano, que es considerado como el más pequeño del mundo, con hojas de apenas 1 cm de diámetro.
Nymphaea thermarum fue descubierta en 1987 por el botánico alemán profesor Eberhard Fischer. Su distribución se limitaba a una sola localidad conocida en Mashyuza, Ruanda. Sin embargo, desapareció de esta localidad hace un par de años debido a la sobreexplotación de los manantiales termales que alimentaban este frágil hábitat y no se conoce ninguna planta que haya sobrevivido en estado silvestre.
Poco después de su descubrimiento, el profesor Fischer se dio cuenta de que la especie estaba en peligro y trasladó unas pocas plantas al Jardín Botánico de Bonn. En Bonn, los horticultores tuvieron mucho éxito en el cultivo de estos valiosos ejemplares, que duraron más de una década. Sin embargo, la especie resultó sumamente difícil de propagar.
Como resultado de un intercambio de plantas para conservación entre Bonn y Kew, en julio de 2009 llegó a Kew un puñado de semillas y unas plántulas pregerminadas. Las plántulas de N. thermarum se cultivaron inicialmente sumergidas bajo el agua como cualquier otro nenúfar. Pero, en ambos jardines botánicos, este método no tuvo éxito; las plántulas se aferraban apenas a la vida y no alcanzaban la madurez.
Carlos, que tiene un historial de recuperar las plantas más raras y difíciles desde el borde de su extinción, asumió el reto de multiplicar N. thermarum. Llevó a cabo una serie de ensayos modificando la temperatura, la dureza del agua, el pH (acidez) y la profundidad. Las plantas cultivadas en agua más dura y a menos profundidad parecían desarrollarse más; pero ninguna planta alcanzó la madurez.
Carlos decidió entonces investigar modos de alterar la concentración de gases en el agua, y reunir información sobre el hábitat natural. Volviendo a la descripción original alemana de la especie encontró la última pista: "Crece en barro húmedo creado por el desbordamiento de un manantial termal. El agua llega a la superficie a 50 °C, pero la planta coloniza una zona donde el agua se ha enfriado a una temperatura de 25 °C". Esto significaba que, a diferencia de las demás especies conocidas de nenúfares, N. thermarum no crecía sumergida en las aguas profundas de lagos, ríos o pantanos. La revelación fue que esta pequeña especie, muy rara y excepcional, crece en un ambiente húmedo al borde de un manantial termal, y esta fue la pista vital necesaria para dar con la clave.
Con estos datos, Carlos hizo un último ensayo. Puso semillas y plántulas en macetas de marga dentro de pequeños recipientes llenos de agua, manteniendo así el agua al mismo nivel que la superficie del compost, a una temperatura de 25 °C. De esta forma, los últimos ejemplares que quedaban de la especie estarían expuestos a las concentraciones más elevadas de anhídrido carbónico y oxígeno que hay en el aire. Y para su sorpresa y alegría, pronto las plantas comenzaron a mejorar y después de unas semanas, ocho plantas empezaron a prosperar, creciendo hasta la madurez con hojas más gruesas, más verdes y más anchas. En noviembre de 2009, la colección de Kew de N. thermarum floreció por primera vez.
Referencias y créditos
Editor científico de Kew: Carlos Magdalena
Redacción: Emma Tredwell
Kew desea expresar su agradecimiento a los siguientes colaboradores: profesor Eberhard Fischer y Botanische Garten Bonn.